lunes, 29 de marzo de 2010

La soledad no es un castigo...

La soledad no es un castigo…
es una decisión.

Y los que son capaces de mirar al cielo,
que tienen el valor de tomar
su corazón entre sus manos
y verlo sin temor alguno,
con el ocaso cayendo sobre sus ojos
y sin temor en ellos;
sabe que nunca se está solo.

Veo el cielo,
mi cielo que me cubre
y de vez en cuando escucha mis penas,
teñido de rojo sobre mis lagrimas,
y sobre mis manos manchadas de sangre…
de ti, de mí, de los demás…
Veo el cielo,
y me veo a mí mismo…
sin ti, siempre sin ti,
sin los besos y solo con las caricias
que se prometen en el horizonte
inalcanzable…
Lloro… Lloro y no dejo de llorar,
y caen mis lagrimas teñidas con el orgullo del viento…
caen y te tocan…
creo que lo mas triste,
es que esa es la única forma
en que soy capaz de tocarte.
El mar es fiel testigo
de todo lo que te he llorado.

Y vuelvo a cerrar mis ojos…
ya no miro al horizonte,
y tampoco miro a los demás.
te miro a ti, te miro a ti…

El cielo,
me mira a mí, me mira a mí…
lejos de ti.

La soledad no es un castigo;
ha sido mi decisión.

Me acerco a tu mirada...

Me acerco a tu mirada y me adentro a tu mundo… como si todo se tornara un mundo de colores y tú estuvieras ahí conmigo… solo conmigo.
Me tomas de la mano y me das un recorrido por tus senos, por tus labios, por tu geografía color azabache, negra como tus ojos….

Importuname con tus caricias y besame donde solo tú sabes que me gusta… arráncame con tu brisa mis veranos, y dime la verdad que he estado esperando hasta el momento en que te conocí.

Has que mis sonrisas se conviertan en tuyas, y que mi corazon sea infeliz por todo el tiempo que no compartí contigo… y que a partir de ahora diga en él “Por siempre nuestro”.

Enseñame a diferenciar la vida de la muerte…

sábado, 13 de marzo de 2010

II. Tengo ganas de...

Tengo ganas de robarte un beso,
pero, cómo habría de hacerlo?

Probablemente tomarte por la espalda,
darte la vuelta y encontrarte
suavemente con mis labios.
Tal vez seria mejor si en un momento de debilidad,
levanto tu conciencia suavemente
con una mirada delicada y rápida,
me paro frente a ti
y en un gesto de placer acerco mi deseo a tu pasión…

Puede que lo piense demasiado
y haga de un momento simple toda una odisea,
que solo sea un momento espontáneo
que escape de nuestras conciencias,
y estemos tú y yo, de un momento a otro,
parados en la fugacidad de nuestros corazones…

Sea como sea,
sigo con ganas de robarte un beso
y probar de una vez,
que tu belleza…
es mi vida.

miércoles, 10 de marzo de 2010

I. Cuando te veo

Cuando te veo y te siento cerca,
no siento menos que alivio.

Como si ya no quisiera estar solo...
como si mi corazón sonriera
en los momentos que paso contigo,
y tu sonrisa me vastara para ser feliz.

Como si fueras... Tú.